La calle Reina (cuyo nombre oficial es Avenida de Bolívar) es una de las calles más importantes de La Habana y se extiende desde su nacimiento en Amistad (donde se encuentra el Palacio de Aldama) hasta la calle Belascoaín.

Se nombró Calzada de la Reina en 1844, cuando fue reconstruida y hermoseada en honor a Isabel II «la de los tristes destinos», que por ese entonces comenzaba su largo y calamitoso reinado en España.

Enseguida, y como ha sucedido siempre en La Habana, el pueblo le acortó el nombre por comodidad, y la Calzada de la Reina se convirtió, simplemente, en Calle Reina.

De San Antonio Chiquito a calle Reina

Antes de ser renombrada en honor a Isabel II se llamó Camino de San Antonio Chiquito, pues formaba parte del sendero que conducía al ingenio del mismo nombre en las afueras de la ciudad y que era propiedad del Regidor Blas de Pedroso.

Hasta 1735, en que se construyó un puente en la Calzada de Jesús del Monte, el Camino de San Antonio Chiquito (luego calle Reina), fue la salida principal de la ciudad hacia «el campo«.

La calle, que nacía en la muralla, atravesaba el Campo de Marte y seguía hacia el mencionado ingenio San Antonio Chiquito, fue conocida también como «San Luis Gonzaga«, por la ermita consagrada a ese Santo que existía en la esquina con la Calzada de la Beneficencia (hoy calle Belascoaín).


Postal antigua de la calle Reina (La Habana - Cuba)
Postal antigua de la calle Reina

Sería el Capitán General Miguel Tacón – quien gobernara Cuba entre 1834 y 1838 – el primero que, en su afán urbanizador, se propuso mejorar la calle San Luis Gonzaga (que una década después se llamaría calle Reina). La vía que se encontraba en muy malas condiciones era imprescindible para el acceso al que sería uno de sus proyectos más importantes, el Paseo Militar, que con el paso del tiempo se convertiría en la calle Carlos III.

Sin embargo, la tarea no sería fácil pues San Luis Gonzaga no sólo estaba mal pavimentada, sino que su ancho era irregular, lo que entorpecía los planes de Tacón de emular con L’Enfant, el urbanista francés que había diseñado la ciudad de Washington.

Para poder superar este inconveniente y establecer una calle recta y sin desniveles desde el Campo de Marte hasta el nuevo Paseo Militar, el Capitán General Tacón hizo construir un paso elevado en la calle de San Luis Gonzaga, que hoy resulta imperceptible en la calle Reina, pero que al apreciar los desniveles aún existentes en la paralela calle Estrella, se debe reconocer como una obra de ingeniería notable para la época.

En 1844, bajo el gobierno del Capitán General Leopoldo O’Donnell, Duque de Tetuán, se le sembraron árboles a su vera como ornamento, convirtiéndose en la segunda calle de la ciudad fuera de los paseos en poseerlos después de la calle Galiano, que los tenía desde comienzos de siglo.

Tras el cese de la soberanía española sobre Cuba, el Ayuntamiento de La Habana fue, de a poco, tomando acuerdos para eliminar de los espacios públicos, los nombres que hacían alusión al pasado colonial.

Así, por el acuerdo No. 377 del 9 de octubre de 1918, se acordó que la calle Reina pasara a denominarse Avenida de Simón Bolívar; nombre que – cuando a propuesta del Dr. Emilio Roig de Leuchsenring, se restituyeron a las calles sus denominaciones tradicionales – se mantuvo, a pesar de que, al igual que había sucedido con todos estos cambios, nunca «prendió» en la gente.

A propuesta del Dr. Emilio Roig, en 1936, sólo se varió ligeramente el nombre de la calle, que pasó de llamarse oficialmente «Avenida de Simón Bolívar» a «Avenida de Bolívar«, un nombre que, al día de hoy siguen ignorando los habaneros, por desconocimiento o decisión.