La Escuela del Hogar, única de su tipo en Cuba que era gestionada por el Estado, se encontraba situada en la intersección de las Avenidas 31 y 100, y formaba parte del llamado «Centro Cívico de Marianao», construido durante el gobierno constitucional del general Fulgencio Batista.

Como todo el conjunto circundante al Obelisco de Marianao, la Escuela del Hogar fue un proyecto del arquitecto José Pérez Benitoa, cercano colaborador y consuegro de Fulgencio Batista, quien recibiera numerosas contratas del Estado cubano durante los dos gobiernos del hombre fuerte de Columbia.

La Escuela del Hogar Carmela Zaldívar poco antes de su inauguración

La Escuela del Hogar y el Centro Cívico de Marianao

Benitoa se decantó por un déco monumental, que se se expresa en su enorme pórtico acolumnado, cuyo casi único ornamento lo constituyen (además de los bajorrelieves alegórico a las materias de la escuela) las rectas letras mayúsculas labradas en el frontis con el nombre de la institución: ESCUELA DEL HOGAR.

Junto a todo el conjunto de la plaza circundante la Escuela del Hogar se inauguró el 4 de septiembre de 1944 en homenaje a la revolución de los sargentos, ocurrida en esa misma fecha once años antes.

Fulgencio Batista, que terminaba su mandato constitucional y no aspiraba a la reelección, sí deseaba, sin embargo, eternizarse en su obra. De ahí que todo el conjunto del Centro Cívico de Marianao girara alrededor de la órbita de su grandeza: desde la plaza a la que se nombró «4 de Septiembre» hasta la misma Escuela del Hogar, que originalmente fue bautizada como «Escuela del Hogar Carmela Zaldívar», en recuerdo de su madre.

Igual, todo el asunto no tuvo mucho vuelo porque ese mismo año 1944 el Divino Galimatías Ramón Grau San Martín llegó a la presidencia de la República y se encargó de que se borrara toda alusión directa o indirecta al culto a Batista. Y así, la Escuela del Hogar siguió, simplemente, como «Escuela del Hogar» y no como «Escuela del Hogar Carmela Zaldívar» (denominación de la que, en honor a la verdad, casi nadie se acuerda).

Al igual que su colindante Escuela Normal de Kindergarten, la Escuela del Hogar tenía una matrícula de 500 estudiantes, todas mujeres, las que se perfeccionaban en los conocimientos domésticos.

En el programa de estudios figuraban: tejido, alta costura, artes manuales, artesanía y economía doméstica; lo que las capacitan a para, una vez recibido el diploma de graduadas, poder trabajar como profesoras de artes manuales en cualquier escuela pública o estatal.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, el inmueble tuvo diversos usos, todos vinculados con el sector de la educación, hasta finalmente convertirse en sede de la Secundaria Básica Conrado Duany.