El 25 de abril de 1665, ante el escribano don Domingo Fernández Calaza se comenzó a escribir la historia de la Iglesia de Paula. Ese día se abrió el testamento del Ldo. don Nicolás Estebes (Estévez) Borges, beneficiado rector de la Parroquial Mayor de la ciudad de San Cristóbal de la Habana y deán electo de la Santa Catedral de Santiago de Cuba, el cual destinaba la nada desdeñable cifra de  45 002 pesos y 4 reales para la construcción de la iglesia y hospital aledaño.

Con esa cifra y alguna limosna más se colocó la primera piedra el  27 de febrero de 1668, aunque el edificio original no es el que existe hoy, pues aquel fue dañado por un ciclón que azotó a La Habana el 26 de septiembre de 1730, la reconstrucción terminaría entonces el 2 de abril de 1735, aunque no sería hasta finales de ese siglo que terminarían definitiva las remodelaciones, adquiriendo así su imagen actual. Esta remodelación contó con el patrocinio de la condesa de Santa Clara y dotó a la edificación de floridos jardines y su cúpula de radiantes vitrales de colores.

Durante el resto del siglo XIX su historia no sufre grandes cambios, en ella fue bautizado José Martí, además era el destino final de muchas señoras que paseaban por la Alameda de Paula, y de otras pobres enfermas mentales que eran recluidas en el hospital aledaño.

El Hospital de San Francisco de Paula para mujeres empezó sus funciones en 1672, acogiendo, en condiciones de hacinamiento la mar de las veces, a enfermas mentales blancas y negras. El aspecto lúgubre de la construcción y los gritos de las enfermas hicieron de este lugar un sitio conocido en la zona, mas no por los motivos por los cuales gustan de ser conocidos los hospitales, sino como referencia tenebrosa.

En la gran novela del Siglo XIX criollo, Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, la iglesia-hospital es evocada varias veces pues, supuestamente, allí estuvo recluida la madre de Cecilia cuando perdió el uso de sus facultades mentales tras las desazones y avatares de su amorío con Don Cándido Gamboa.

En el siglo XX estuvo a punto de ser demolida por la empresa Ferrocarriles Unidos, pero su declaración en el 16 de junio de 1944 como Monumento Nacional la salvó de tan triste fin, además de aprobar su unión con la Alameda de Paula, y la construcción de un parque aledaño.

Iglesia de Paula
Iglesia de Paula y Hospital aledaño, sobre los detalles de su pórtico escribe Luis Bay Sevilla «estando la obra sin concluir, ocupó la mitra habanera el Obispo Lazo de la Vega, que la terminó en 1745, adornando según Pezuela, con un buen retablo su altar ma­yor, y colocando en su fachada principal tres esculturas bastantes deficientes hechas de piedra, representando a San Francisco de Paula, San Pedro y San Pablo, que importó de España»

El 5 de enero de 1951 la Iglesia de Paula fue cedida al Instituto Musical de Investigaciones Folclóricas, para albergar su sede. Fue restaurada entonces y abrió sus puertas nuevamente en 1956 con su nuevo objeto social, se iniciaba así su nuevo futuro.

Fue usada para fines relacionados con la música y sus instituciones hasta que 1996 es transferida a la Oficina del Historiador, momento en el que es nuevamente restaurada. Quedó definitivamente unida a la Alameda de Paula en el año 2000.

La arqueología y la Iglesia de Paula

Cabe destacar que previo a su restauración se realizaron en ella excavaciones arqueológicas que arrojaron descubrimientos que permitieron estudiar y entender mejor los ritos funerarios de la época de la colonia.

A la izquierda el conjunto de la iglesia y hospital de Paula y a la derecha el detalle de la puerta principal del hospital

Al respecto la página web «Música de Concierto» del Ministerio de Cultura explica:

Antecedidas por la aplicación de técnicas de prospección, mediante las cuales se detectaron las zonas de posibles enterramientos, las excavaciones arqueológicas se realizaron en la entrada de la iglesia (debajo del coro), en el centro de la nave y entre las puertas laterales. En efecto, se encontraron varias sepulturas en distintos niveles, destacándose por su interés arqueológico y antropológico los enterramientos llamados primarios y primarios modificados.

Gracias al estudio antropológico, quedó comprobado que la iglesia brindó servicios funerarios no sólo al aledaño hospital de mujeres, sino que allí se enterraron individuos de ambos sexos y diferentes edades. En general, se debió dar sepultura a una población de baja condición social, ya que la mayoría de las osamentas exhumadas presentaban signos anémicos y de mala salud dental, entre otros rasgos que revelan un déficit alimentario.

Según las disposiciones dictadas por el obispo de Compostela en 1695, los niños debían ser enterrados junto al altar mayor, pero todo hace indicar que ello no se cumplía ya que se hallaron dos infantes bajo el coro. En este mismo sector aparecieran individuos con características melanodermas evidenciadas por un marcado prognatismo nasal. También se encontraron dientes en forma de pala, de lo cual se puede inferir la presencia de personas de origen mesoamericano, algo muy posible si se tiene en cuenta que la iglesia de Paula se erigió en el barrio de Campeche, llamado así por acoger las migraciones yucatecas que arribaron a La Habana en el siglo XVI.

http://www.musicaconcierto.cult.cu/index.php/es/sedes/paula

Hoy es una sala museo lírica donde radica el conjunto de música antigua Ars Longa.

El arquitecto Aquiles Maza consideraba a la iglesia de Paula y su salvación como fundamentales por ser «tan curioso monumento» añadiendo al referirse a la cúpula de la iglesia de Paula dice que «tiene una de las soluciones más sencillas o ingenuas de todo el barroco colonial español»

La iglesia de Paula llamó la atención de diversos arquitectos e historiadores, a continuación copiamos algunos comentarios sobre la misma.

La fachada de la iglesia de San Francisco de Paula, presenta la misma disposición que la de San Francisco: usando los tres cuerpos separados por columnas dóricas con pedestal, de proporción perfecta y de base lórica en San Francisco.

No así la iglesia de Paula que se acerca a la base ática. Los dos entablamientos son iguales, aunque de mejor proporción y refinamiento en la iglesia franciscana. La tenía que separar el friso del arquitrabe, es bastante saliente en ambos casos.

Si las hornaciones presentan alguna diferencia descansan sin embargo en el mismo basamento. Los huecos de los cuerpos superiores presentan planos en resaltos y sus arcos de medio punto descansan sobre impostas molduras. Si en Paula observa remates piramidales, San Francisco los barroquisa, haciéndoles en los vértices una esfera y descansándolos sobre apoyos curvilíneos.

Si la hermosa fachada de San Francisco se corona con su torre de apariencia románica con severas líneas que encaja perfectamente en esa fachada de composición herreriana-barroca; la iglesia de Paula necesitando una espadaña, se separa del linealismo de sus cuerpos inferiores para rematar en un piñón barroco (análogo al lateral del templo franciscano) sin conseguir efectos dinámicos en el plano vertical y solamente en sus bordes”.

Si observamos la cúpula de Paula con sus arcos formeros, descansando sobre un basamento octagonal, encontramos en ella el mismo movimiento de los pequeños templos de Puebla (México) siendo de un parecido bastante grande la Misericordia de Puebla”, hoy en ruinas por la invasión francesa.

Arquitecto Silvio Acosta, Comparativa sobre la iglesia de San Francisco y la iglesia de Paula, 1938