Cuando se habla de grandes compañías tabacaleras en La Habana, la firma de Constantino González y Compañía no suele de ser de las primeras que llega a la memoria. Recorriendo la calzada de Belascoaín, en dirección a Monte, surge el magnífico Palacio Díaz Blanco que el tiempo mantiene aún con cierto brío y que llamaba mi atención desde hace tiempo.

En la actualidad, el antiguo inmueble de la tabaquera Constantino González y Compañía, está dividido en viviendas familiares.

Detalles del antiguo palacio Díaz Blanco, posterior sede de la tabaquera Constantino González y Compañía.

Pese a ello, hay zonas que conservan gran parte de la elegancia que tuvo la edificación antaño conocida como palacio Díaz Blanco aunque la mutilación en el exterior es evidente.

Constantino González y Compañía

Alrededor de 1893 se estableció la empresa en La Habana por parte de Constantino González, natural de Cangas de Onís, Asturias. Inspirados en el auge de los tabaqueros asturianos, que comenzaban a tomar control sobre esta rama de la exportación cubana, dominada durante décadas por parte de las grandes firmas catalanas (Partagás, José Gener, Güell, Conill, Andreu…).

A pesar del origen asturiano de sus fundadores, la marca de Constantino González y Compañía hacía gran uso de los colores de la bandera cubana en su publicidad.

No debieron ser fáciles los comienzos para la empresa dada la gran competencia en el sector, incluso hoy en la misma Belascoaín (calle Padre Varela) la fábrica de Romeo y Julieta ha ganado la batalla de la gran calzada a su rival de Constantino González y Compañía.

Al establecer la empresa, se unieron los cinco hermanos González (Constantino, Eduardo, Antero, Miguel y Félix Mauricio) oriundos de Cangas de Onís, donde años después Constantino ejerció como alcalde y gran benefactor, al traspasar sus responsabilidades en La Habana.

Aunque comenzaron vinculados a Constantino González y Compañía, posteriormente los puros «Antero» pasaron a «Sobrinos de Antero González».

La empresa se mudó desde la calle Amistad (entonces Miguel Aldama) hasta la calle Belascoaín entre Santa Marta y Clavel. No hemos encontrado referencias sobre las modificaciones realizadas al inmueble para adecuarlo a sus nuevas funciones de oficina, almacenaje y manipulación de tabaco con sus derivados.

La antigua propiedad del empresario y ebanista Antonio Díaz Blanco era obra del destacadísimo arquitecto catalán Mario Rotllant -realizada entre 1909 y 1910-. Probablemente concebida desde un inicio para servir de almacén en los bajos y de oficina en los altos dados los negocios de mueblería y madera de su propietario, es posible que sufriese modificaciones en el cambio de funcionalidad al tomar asiento allí la tabaquera asturiana.

Polémica de la marca Constantino González y Compañía

En el año 1945 Gabriel F. Piedra era el socio principal y gerente de las firmas «Constantino González y Compañía» y «José L. Piedra y Cía», firmas punteras dentro del mercado de fabricantes de tabacos y cigarros cubanos.

Una publicidad de los años treinta con la famosa intersección de Belascoain y Santa Marta.

Un reportaje de la revista Bohemia acusó a dicho socio de manipular su producto mezclando la hoja cubana con otra obtenida en la República Dominicana, obtenida a bajos precios, alterando la fama y prestigio del puro cubano. La denuncia relacionaba al señor Piedra con cerca de sesenta mil quintales de tabaco dominicano de menor calidad que había sido introducido a las fábricas de las firmas que representaba.

El impacto de dicho reportaje provocó que años después descendientes y gestores de ambas marcas compraran participación en firmas tabaqueras dominicanas. Posterior a enero de 1959, y antecediendo la nacionalización de dicha industria por el gobierno revolucionario de Fidel Castro, muchos de los empresarios tabaqueros cubanos establecieron en Quisqueya sus marcas.

«hay que mencionar a José Llerandi Mauricio (Pepe) y su hijo Joaquín Llerandi (Quino), a Ramón y Antonio González, Miguel Dosal Llerandi, Félix Mauricio y su hijo Antero, accionistas de la «Compañía de Tabaco Quisqueya», al igual que Manuel Quezada (Manolín) y sus hijos Álvaro y Manuel, quienes operan la empresa «Manipuladora de Tabaco»; lo mismo que «Matasa», que elabora la marca de cigarro José Benito.

Ambos grupos -cuyos troncos familiares proceden de Cangas de Onís-, estuvieron vinculados en Cuba a las reconocidas firmas de «Constantino González y Co.», y «Sobrinos de Antero González, S. en C

Se puede leer más sobre este tema aquí.

En 1958 estaban registrados como almacenistas de tabaco en rama, tabaco despalillado y tabaco torcido, manteniendo el domicilio en Padre Varela (Belascoaín) N.º 1052. La firma «Constantino González y Compañía» operaba sus cuentas en The First National Bank of Boston y en The Royal Bank of Canada.

Los balcones que dan a la calle Clavel son uno de los elementos que mejor se conservan del inmueble. Algunos detalles modernistas se mantienen a pesar del deterioro.

En marzo de 1959 el agente oficial, Dr. Raúl Castellanos, registró a nombre de la empresa un estuche para cigarrillos con espacio para la boquilla que debía usarse con los tabacos contenidos en el envase.

Por su parte «Sucesión de José L. Piedra» estaba registrada en 1955 como fabricante de cigarrillos, tabacos, tabacos torcidos, picadura, maquinaria y accesorios para la industria cigarrera además del papel celofán y papel para cigarrillos.